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jueves, 14 de agosto de 2014

AMO, ERGO SUM.


El tacto innato de tus manos hacia mis manos no discutía, envilecidos después del romper el paradigma de unos meses de abstención, me veía conmovido y casi moribundo en tu regazo , en tus pechos y tu cabello. Las palabras rusas y francesas terminaron por pegárseme, duelen como inspiración matutina, como no escribir durante el sueño, como acordarse vagamente de tu beso, de la sonrisa que prendía los ojos de cualquiera e iluminaba esa oscuridad repetida, porque lo que observaba y no disimulaba era como titilaban raramente.

"Carpe Diem" Mi musa santurrona, desenvainas una espada gruesa, afilada, cortas las rosas oscuras y hierbas, hasta el farol y, aún así de vano te sigues diciendo Carpe Diem ¿Yo que me sigo diciendo? Amo, ergo sum.

-Por Caribú

martes, 12 de agosto de 2014

Soy Un Animal

Una expresión pura de instintos humanos


Soy una bestia, el amante de un coito comunal, retrograda fiera de pubis callado, fruto de una conciencia testicular, navegante de mi ártico a veces en sueños diurnos, desventura de juventud en un viciado vuelo nocturno; entre los vientos de lo antártico, nace la hambrienta palidez añorando lo oscuro.

Maquina leguminosa, protoartista biliar. Álgido rostro palparía, odio en un fruncido trazo entre ceja, el rencor en una mirada yace, profunda y penetrante aversión gesticular, un puro instinto vesicular. Una lagrima de ilegalidad, la desesperación viene en espiral, las brochas en mis puños he puesto, sumergidos en fluido biliar, el golpe mi técnica, el rojo mi toque especial, inspiración hemoglobínica el dolor creara, la victima mi lienzo será, pues soy un pintor y soy un animal.

Tallar el mármol sutilmente en manos húmedas, el instrumento tomar la delicada caverna helénica frotar, con la fuerza el tronco erguido esculpir la caricia propia, un roce una agitación, la culminación en fluido medular, el pecado en la mano manchada moldear, ser el arte autónomo de complacencia, pues soy un escultor y soy un animal.

El arte de la carne y lo mas humano, paralelismo sanguíneo amamantado de dicha del pecho a contra flujo, penetrante de vida en una garganta contraída que trae a empujós un ideal, un gemido vuelto ideal, aquella muerte chiquita convertida en vestidos de noche, disfraces de fiesta, animales de carne y hueso; respirando amor exhalando pensamiento.

Sentir que existo, la aurícula arrebatando una realidad imaginada, regalo de viciada pureza, la carne ventrículo de lo humano la expresión más animal del arte.


El licor ha llenado las venas de tu hijo, el alquitrán corroe oxidando los pulmones del prodigio, de sus genitales nace el claroscuro eyaculando limo sucio, la sangre le hierve el alma le cuaja, el arpegio en la palabra se vuelve pues soy un animal, soy…

-Por Recio

lunes, 30 de junio de 2014

Apología Fotográfica

La defensa de una expresión más presente que nunca en nuestras vidas.


I
En un principio, el tiempo. Hablo entonces de un límite impuesto, de un paso, de un terreno. Te miro a los ojos, y tiemblo. Es momento. La figura descarnada, sin piel ni huesos. Solo antaño. Solo la mira inmaterial de un fusil apuntando a tu pecho. Así huele el futuro.

II
Viene a mí la amada vida, retozando en carne y blanda, blanca grasa. Formas que suspiran bajo la piel de plata, de curtida vanidad que se empeña en retratarse vulgarmente en un espejo. Dirían en otro tiempo que roba el alma ese relámpago instantáneo, quemando el rojo de la sangre y la melanina.

III
Hecho ya el retrato, hecha forma el instante, convertido en pasado el momento, aprisionado, aletargado, en una combinación de pigmentos electrónicos, microscópicos e inmortales, se piensa en la trascendencia. Elegiste no ser magia, robarle la abstracción al tiempo. Que en un principio fue límite impuesto. De un paso. De un terreno. De un fusil que todavía apunta al pecho.

IV

Pero sigue a salvo la fotografía.


-Por Gerardo J. García

jueves, 26 de junio de 2014

Renacer.

Quiero ser luz y cielo quiero dejar de estar muerto


Solo el daño y el tiempo marcan nuestra piel, el aroma de una vida que se va, la cicatriz del recuerdo que nos hace
palpitar en finita claridad. Hay soledad, necesidad de sentirme respirar, en un ocaso, en un pensar, el recaer y el sentir renacer.
  
La felicidad es el viento ufano, soplo de un anhelo, fénix
con alas cortas y amarillas desatando estelas rojas de prosperidad (alegría: una puta embriagada, sustancia gaseosa). Porvenir en la creencia de un aroma, en la melodía inaudible, la oración inefable, es la oruga de un dolor vuelto mariposa.

Dolor es la prosa en un verso, un suave contorno delineando una vida, un frio destello amamantando la virtud, ante tal probidad la dicha solo quiere frenar, detenerse y soñar;
no caminar solo, acompañarse de un aroma, de un tranquilizante suplicio. ¿Acaso no es el sentimiento mas sincero? ¿Acaso no es un mal benévolo? (dolor: madre metamórfica, sustancia liquida) ya la felicidad envidia su pureza, ya las lagrimas bañan los dulces contornos de rostros acaramelados. Dolencia es la maestra del alma, pues bien ya me ha enseñado que la vida la he de respirar con branquias.

Encierro un silencioso secreto, una encolerizada voz susurrando desahucio, espacios donde la tristeza fornica con un instinto mecánico, de sensación, monocromático; un espiral donde hay un loco afán, el afán por arrancarme el pecho, deshacer las cadenas, romperme las piernas y respirar un poco de agua, querer ser mar para bañar el horizonte y el sol me evapore, dejar de ser polvo quiero ser huracán y arrasar mi naufragio, quiero ser luz y cielo quiero dejar de estar muerto, quiero salir de entre las piernas otra vez.
  

(La media noche me concedió el descaso eterno, ahora que he renacido a la entera noche le digo). Que mi grito caiga en un espacio inaudible, mi sollozo en un teatro vació, ¡pero mis palabras sean deseadas por todos los oídos!

-Por 'Recio'

domingo, 15 de junio de 2014

Concédeles el Descanso Eterno

Requiem a aeternam dona eis, domine


A pilares donde los egos encarnados en viudos sentimientos,
 disfrazados de virtudes solitarias, arrastradas bajo rocas
inertes en ampulas diáfanas, tornándose anfibenas aladas.

A vicios angulares cayendo en espirales de cairel
a costas de escalar serenidad estruendosa, en medio
de nubes anatómicas, vapor abatido de docilidad
inocente, suspendido en fantasías liquidas,
 navegantes de los recuerdos precipitándose
en la abismal penitencia.

A la mente que gotea perversiones en claroscuro,
dotando lucido hedonismo cercenado de aberraciones
autómatas.

Al hematoma espiritual de ídolos, homicidas de ideales,
  caridad inmersa en satisfacción malevolente,
concédeles el descanso eterno para remendar los
errores, envueltos en cascaron  transparente.

A los recuerdos vociferantes de reprocho emánante,
de fracaso intangible, de espacios recaientes
y un solsticio suspirante.

Concédeles el descanso eterno

a la ansiedad de libélulas obesas embriagadas de sed
a la hostilidad de debilidades ancestrales, naturales
a la compasión de hombres muertos
a la necedad de perros hambrientos
a la mirada soez de esculturas decapitadas
a la ingenuidad de mentes brillantes
a la soberbia opacidad de la moral
a la perfección inexistente
a la carroña inerte en el ser
a la bizarra decadencia
a la decadencia erudita
a la santa debilidad
a la totalidad momentánea
a la espiritualidad inalcanzable
a la verdad disfrazada
a la mentira en perspectiva
a la sed de vida
a la vida misma.

-Por 'Recio'

domingo, 8 de junio de 2014

Semidiós

Lo que sale de la cabeza igual que el vómito sale del estómago


Una cámara oscura observa, y pétalos grises tibiamente fabricados caen en el lomo de mi palo, el dulce palo de victoria, en algún momento, en un instante decido respirar ajeno sin motivo alguno el aire de aquel amanecer, en algún momento decido tocar estructuras comatosas, provocando en mi, un profundo sentido de anatomía, en un instante decido escuchar la textura de mis pensamientos.

Besaré el labio de algún leporino con alta algarabía, bajo la sombra del árbol al vuelo hermafrodita, tomaré la mano del leproso, y ambos nos despojaremos de la carne que tanto nos limitan, soñaré de nuevo con la tenue ira de un vientre palpitante, paredes dilatadas traen a empujos un grito, el alma se asoma entre unas piernas y traen a mí, un espacio triangular, en un tiempo singular.

Naceré ciego tomando leche de los astros sin mirar atrás, vendré aquí desde la gónada más gorda, más fuerte que la alegría, pero menos que el malestar, viajaré en fluido pulpario, la noche me amparará, bailare sí, en simbiosis cual kamikaze molecular, frenare sí, en efímera sinfonía, no caminare, correré una pertrecha letanía, tomando frascos rotos para vaciar allí todas las agonías.

Si yo, ¡humilde!

Vivo en estado larvario, como destino en caracola marina mi voz sonara, al compás del océano oculto entre unos separados dientes, un paladar hendido es camino de mis palabras, río de entelequia salival, como suave aliento de ensueño el cantar acústico de una boca, el instrumento rojo que pronunciara mi nombre.

¡Semidiós!, amo de la ingesta calórica, glotón de saberes, devorador de placeres limitantes de razones, sin sentido el alma aprieta con puño grueso el relámpago inaudible, flota el pecado en una amplia frente y un cráter el niño anencefalo, pide perdón por un pecado inconsciente.

Y vuela o nace crece o muere, el hambre de amar sentimiento mortal, cronofago verde llameante mi mirada marchita en un pecho naciente, todo cesa; y vuela o crece nace o muere, hambruna de pensar de creer en la verdad, la realidad en un espejo escuálida se mira, ante su hermana la robusta mentira.

Vuelvo detrás de una cámara oscura, bajo un árbol de pétalos grises abraso mi fe, en un instante vuela y crece, nace y muere.

-Por "Recio"